¿Registrar? Me han dicho que no sirve para nada

RMA Legal logo

«¿Registrar? Me han dicho que no sirve para nada»

Este fue el comentario de uno de los jóvenes diseñadores que hace unos días participaron en el Design Market que organiza cada Navidad el FAD en Barcelona, un maravilloso y bullicioso bazar de talento y creatividad desbordantes que recomiendo visitar, en una conversación que mantuvimos sobre cómo proteger sus creaciones. Hablábamos, en ese caso, de diseños, esto es, de innovaciones formales. “No sirve para nada”, dicho esto con un punto de resignación.

Lamentablemente, este comentario, junto con lo caro o no que puede resultar, no son aislados, y me supo muy mal. Y me pregunto en qué momento los que nos dedicamos a esto no hemos sido capaces de contribuir a transmitir la importancia no ya de creer en uno mismo y su talento, sino de creer hasta tal extremo de ponerlo en valor e invertir en su debida protección.

Registrar no es un gasto; es una inversión, no nos cansaremos de decirlo.

Registrar nunca es inútil; es la mejor manera de dar valor a la creatividad, entre otras ventajas.

No hacerlo puede representar que todo el esfuerzo creador caiga en saco roto y no se pueda rentabilizar o lo que es peor, que pueda incluso volatilizarse, cediendo ante un tercero incluso con diseño posterior.

Hay que proteger siempre que se pueda

Y hoy en día hay que saber que existen distintas opciones a la medida de cada uno y en función de sus necesidades o circunstancias, pues llegado el caso dicha protección puede convertirse en una herramienta muy valiosa.

Hablamos, por ejemplo:

  • De conocer que la normativa de diseños reconoce al autor una protección de 3 años desde su divulgación, protegiéndole frente a las copias, sin necesidad de registro y mientras ese diseño sea “novedoso” y “tenga carácter singular” para un «usuario informado» respecto de lo ya divulgado anteriormente, que son los requisitos que la Ley exige a todo diseño para merecer protección.
  • Que el autor de un diseño tiene, desde la fecha de su divulgación, un año de gracia para decidir si lo registra o no sin que esa divulgación afecte a la validez del registro.
  • Que el registro del diseño ante la Oficina correspondiente (española o comunitaria) es casi automático, y aunque en la práctica se equipara más a un depósito sin garantía de validez (porque seguirá debiendo ser novedoso y singular, lo que la Oficina no verifica) confiere protección hasta 25 años mientras no se anule.
  • Que si pese a todo no se ha registrado el diseño, o ha vencido, o dicho diseño no puede protegerse por cualquiera de las vías anteriores (o incluso estando registrado)  podría acudir también a la protección al amparo de la Ley de Propiedad Intelectual, si la creación pudiera considerarse original.
  • Que existen plataformas online para depositar archivos digitales que en tres simples pasos permiten dejar constancia del proceso de creación de una obra y de su autor, o de su divulgación, que no conceden derechos pero son buenos principios de prueba frente a terceros. También contamos con los depósitos notariales.
  • Que en determinadas circunstancias, la Ley de Competencia desleal puede ser un aliado, pues prohíbe los actos de imitación desleales.

¿Y por qué hemos de proteger debidamente nuestras creaciones?

  • Porque un registro de diseño concede un derecho de exclusiva (hasta 25 años) que permite impedir a terceros la comercialización de un diseño idéntico o con una impresión general similar.
  • Porque es una forma de poner en valor todo nuestro esfuerzo creativo, que en muchas ocasiones representa un importante activo empresarial
  • Porque permite tramitar licencias y cesiones, y por tanto rentabilizarse.
  • Porque da seguridad, incide en la imagen reputacional y permite posicionarnos desde un punto de vista competitivo
  • Porque disuade frente a terceros imitadores
  • Porque si hemos de interponer una acción judicial frente a un tercero, tener un registro simplifica mucho el procedimiento, recayendo en el demandado la carga de probar que nuestro diseño no es válido por carecer de novedad o de carácter singular
  • Porque si nos demandan y no tenemos protección, no siempre será sencillo demostrar que sobre aquella creación nuestra tenemos algún derecho, y la del contrario ninguno.

Si a eso sumamos que existen ayudas en forma de subvenciones como el Fondo para Pymes «Ideas Powered for business» de la Comisión Europea para las tasas de solicitud de marcas, diseños y patentes, sencillas de tramitar y de obtener, registrar ya no puede descartarse tan categóricamente de antemano. Ya están trabajando en las subvenciones para el 2023.

Así que no es cierto que registrar no sirva para nada. Sirve de mucho, de hecho, muchas veces lo cambia todo. No proteger puede resultar infinitamente más caro que no hacerlo. Y es una lástima cuando eso sucede. Ante la duda, pregunta siempre.

Rosa Martínez Brines, diciembre 2022

RMA Romaní Martínez Alner