Disney: ¿100 años de propiedad intelectual?

Disney cumple 100 años, destacando su expansión global y su estrategia de propiedad intelectual para proteger sus icónicos personajes.

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Queremos empezar esta entrada de nuestro blog felicitando a la empresa Disney, ya que el pasado 16 de octubre se cumplieron 100 años desde su fundación en 1923 por los hermanos Walter y Roy.

Este hecho y la actual expansión de la compañía constituyen todo un éxito, aunque Walt Disney no llegó a verla en su máximo esplendor. Cuando falleció en 1966 la empresa solo contaba con un parque de atracciones y un estudio, frente a la multitud de parques en tres continentes, estudios de cine y televisión, canales de streaming e incluso cruceros de que dispone en la actualidad.

Pese a las incertidumbres actuales causadas por la transformación del modelo de distribución de contenidos, Disney es, sin lugar a dudas, uno de los gigantes mundiales del sector del entretenimiento.

Personajes del inacabable Universo Disney

Cuesta imaginar que pueda haber alguien en el mundo, de cualquier edad, que no conozca a alguno de los personajes creados por Disney, como los ‘clásicos’ Mickey Mouse, Goofy y el Pato Donald, o, más recientemente, el Rey León.

La compañía también ha adaptado en múltiples ocasiones obras y personajes de otros autores, pero la recreación que hizo de muchos personajes populares ha calado de tal manera en la memoria colectiva que cuesta imaginarse a una Blancanieves, Peter Pan, Pinocho o Alicia en el País de las Maravillas, distintos a los ideados por Disney.

Estos personajes son de dominio público, y cualquiera puede volver a contar su historia en una nueva película… siempre que la caracterización de los personajes esté lo suficientemente alejada de la realizada por Disney.

Ejemplos de dibujos originales Disney y dibujos inspirados con diferencias razonables

A las creaciones propias hay que añadir los personajes de los distintos estudios que Disney ha ido comprando durante los últimos años, como Marvel Studios (que incluye, entre otros muchos a Spiderman, Los Vengadores o la Patrulla X), Lucas Film (con todo el universo de la Guerra de las Galaxias) o Pixar (con Toy Story o Nemo).

En definitiva, su galería de personajes famosos parece inagotable. Y todo este imperio empresarial tiene su base en una adecuada protección de los derechos de propiedad industrial e intelectual, ya que el principal activo que tiene la compañía es, sin duda alguna, ese tipo de derechos.

Finalización de los derechos de propiedad intelectual

Sin embargo, este pilar sobre el que se apoya la compañía tiene un talón de Aquiles: los derechos de propiedad intelectual tienen una duración limitada en el tiempo. La duración exacta dependerá de cada caso, pero llega un momento en el que inevitablemente se acaban.

Esta situación ha hecho sonar varias veces las alarmas en el Reino Mágico, como también se conoce a Disney, que ha hecho (y sigue haciendo) todo lo posible por mantener el control sobre sus personajes. Entre los primeros en verse afectados por esta situación van a estar unas de sus más icónicas creaciones: Mickey y Minnie.

Cuando Mickey Mouse y Minnie fueron creados en 1928, la protección de la propiedad intelectual en Estados Unidos era de 56 años desde la creación de la obra, por lo que los derechos de autor sobre los mismos deberían haberse agotado en 1984. Sin embargo, en 1976, el Congreso de los Estados Unidos modificó la legislación aplicable, de forma que la protección de las obras ya publicadas pasó a ser de 56 a 75 años, por lo que tal protección debería haber vencido en 2003. Pero ahí no terminó todo.

En 1998 el Congreso volvió a cambiar la ley, bajo la influencia o presión del lobby del mundo audiovisual, mediante la Copyright Term Extension Act (también conocida, de forma algo despectiva, como la Ley Mickey Mouse), que, nuevamente extendió la protección a 95 años desde la creación para los derechos titularidad de sociedades. Esto significa que el ratón Mickey pasará al dominio público el 1 de enero de 2024.

¿Queda Mickey totalmente libre el 1 de enero de 2024?

Ya en 1998 la aprobación de la Ley Mickey Mouse fue bastante polémica. Fue llevada por una asociación de editoriales y librerías ante el Tribunal Supremo, que finalmente confirmó su legalidad, aunque cuestionando los motivos que habían movido a los legisladores. Debido a la baja popularidad que tuvo esta medida, en esta ocasión no parece haber existido ningún intento de volver a modificar la ley para ampliar la protección legal de los derechos de autor.

Esto significa que el 1 de enero del año que viene Mickey Mouse pasará al dominio público y podrá ser libremente usado por todos, ¿cierto? Pues no realmente.

Los derechos de propiedad intelectual que se van a agotar son solo los que protegen al primer Mickey creado en 1928, no los de las sucesivas versiones. Este ratón ‘original’ tiene, según dijo el New York Times @NYTimes en uno de sus artículos, una nariz de rata, ojos rudimentarios (sin pupilas) y una cola larga, y es bastante travieso, ya que en su primera aparición en escena en la película de 8 minutos Steamboat Willie atormentaba a un gato y utilizaba un ganso aterrorizado como trombón.

Las versiones más dulcificadas y actualmente reconocibles de Mickey seguirán estando protegidas… hasta que pasen 95 años desde su creación.

¿Qué se va a poder hacer libremente con el Mickey original?

Parece claro que lo que va a poder hacerse libremente es reproducir, distribuir y realizar comunicaciones públicas, e incluso realizar una transformación de la película Steamboat Willie, que supuso esa primera aparición de Mickey en 1928. Aunque, esto, realmente no va a suponer una gran diferencia respecto de la situación actual ya que, posiblemente adelantándose a esta situación, Disney la publicó en YouTube para su uso de forma gratuita. Aquí el enlace a dicha película: BBgghnQF6E4

Por lo tanto, cualquier persona va a poder usar la totalidad o fragmentos de esta película para crear material nuevo, o proyectarla en espacios públicos, incluso con un claro ánimo de lucro, sin infringir los derechos de Disney. Pero, ¿va a poder alguien estampar este Mickey Mouse original en una camiseta, un pijama o una pelota y venderlos? Esta cuestión ya es más complicada.

 Conflicto entre los derechos de propiedad intelectual y las marcas

Además de tener protegidos los personajes por derechos de autor, Disney los ha venido protegiendo, desde hace muchos años, como marcas, para una gran variedad de productos (ropa, menaje, juegos, bolsos, etc). A modo de ejemplo, solo ante la EUIPO ha presentado 750 solicitudes de marcas, siendo muchas de ellas sobre sus personajes, como por ejemplo, la Marca de la Unión Europea No. 18790921 para una de las versiones de Mickey o la No. 779604 para un personaje secundario, como el enano gruñón de Blancanieves:

A diferencia de los derechos de propiedad intelectual, las marcas pueden estar vigentes indefinidamente siempre que se paguen de forma puntual las tasas de renovación y se usen en el mercado para los productos o servicios para los que están concedidas. Esto ya de por sí, debe suponer un gran alivio para los abogados de Disney.

Pero la principal ventaja es que una de las principales funciones del derecho de marcas es evitar que pueda producirse un riesgo de confusión para los consumidores. Por lo tanto, cualquier uso por un tercero del Mickey de 1928, por ejemplo, en ropa, juguetes o una nueva película, que pueda llevar a pensar a los consumidores que existe una vinculación con Disney podría considerarse una infracción de marca. Sin contar con la protección adicional que merecerían como posibles marcas renombradas.

Esto puede no llegar a ocurrir con otros personajes, pero en el caso de Mickey, va a ser difícil de evitar, ya que durante décadas ha existido una especial vinculación entre Disney y Mickey. Puede decirse que Disney es Mickey y Mickey es Disney. Por lo tanto, en la mente de la gran mayoría de los consumidores, esta asociación automática se producirá de forma espontánea, lo que juega a favor del Reino Mágico.

No obstante, está aún por ver cuánto va a ser capaz de extender la compañía la protección de sus marcas. Al menos en Estados Unidos, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ya advirtió, en el caso Dastar v. Twentieth Century Fox Film Corp de 2002, que no pude usarse la Ley de Marcas para crear una “mutación de la ley de propiedad intelectual” que extienda la protección de los derechos de autor ya extinguidos.

La frontera y la relación entre los derechos de propiedad intelectual y las marcas la van a tener que ir delimitando los tribunales conforme los personajes famosos vayan pasando al dominio público y se acumulen las demandas. Esto ya ha ocurrido con otros personajes famosos, como Sherlock Holmes y Winnie the Pooh, que han pasado ya al dominio público, dando lugar a obras basadas en estos personajes, realizadas sin necesidad de contar con la autorización de los herederos de sus creadores, como la Enola Holmes, hermana del famoso detective o la película de terror ‘Winnie the Pooh: Miel y sangre’.

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Patentes

Para sorpresa de algunos, Disney no es solo titular de derechos de autor, marcas y diseños sobre los productos y/o servicios que vende, sino también patentes.

El Reino Mágico ha sido siempre una empresa puntera en tecnología. Cuando se estrenó en 1928, Steamboat Willie fue noticia, no porque apareciese Mickey Mouse, que aún no era conocido, sino por ser una de las primeras películas de animación en la que se producía una perfecta coordinación de dibujos y sonido.

A este avance técnico siguieron otros en el uso del color y el sonido, como la cámara multiplano, que permitía separar los elementos de un dibujo para crear la sensación de profundidad, como puede verse en el espectacular inicio de Pinocho, película de 1940, donde la cámara va lentamente avanzado por el pueblo de Geppetto hasta entrar por la ventana de su taller.

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En la actualidad, una búsqueda por titular en la herramienta Espacenet de la @EPO, da 4,645 resultados en los que Disney consta como titular de patentes. Estas solicitudes hacen referencia a diversos campos, como la producción de dibujos animados por ordenador, el cine en 3D o, incluso, inteligencia artificial. Para muestra, la siguiente: US202330666

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Todo esto permite hacerse una idea de los esfuerzos dedicados por la compañía a la innovación, demostrando que detrás de lo que parece magia suele haber mucho de ciencia.

Merchandising y royalties

Toda esta inversión en propiedad industrial e intelectual, para que sea rentable, ha de convertirse en una fuente de ingresos. En el caso de Disney, gran parte proviene de la taquilla de sus películas y las entradas a sus parques de atracciones y cruceros.

Pero una parte significativa proviene también de los royalties que ingresa por el merchandising de sus productos. En concreto, se estima que en 2021 fue la empresa con mayores ingresos por royalties de licencias de sus productos generando 5.2 mil millones de dólares, si se incluyen todos sus personajes, los de Pixar, Marvel y Star Wars.

En definitiva, estamos ante una labor creativa y de innovación y unas cifras impresionantes, sea cual sea la perspectiva desde que se mire o analice a Disney. No solo ha sido capaz de crear numerosos personajes que han quedado en la memoria de todos, sino que creó el primer conglomerado empresarial basado en derechos de propiedad intelectual, que ha servido de referencia a otras empresas como Barbie o Astérix.

Alberto García López, noviembre 2023

www.rma.legal