“EL COPYRIGHT ES PARA PERDEDORES”- El misterio de Banksy y los derechos de autor

Banksy 1

-Va, ¿en serio que nadie sabe quién es?

-De verdad.

-¿Cómo es posible, si Banksy es mundialmente famoso y se pueden comprar cosas con sus grafitis en todas partes? Hasta yo tengo una camiseta suya.

-Pues nadie lo sabe. Muchos han intentado averiguarlo, pero a día de hoy es un secreto.

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Este diálogo es inventado, pero refleja lo que muchos de nosotros nos hemos preguntado alguna vez: ¿cómo es posible permanecer en el anonimato siendo un artista famoso sobre el que incluso hay una película; o estar en contra de los derechos de autor y a la vez vender masivamente tazas, camisetas (esa parte del diálogo era cierta) y postales con tu obra, tener un libro, un parque temático e incluso un documental nominado a los Óscar?

 

  • ¿Cómo puede Banksy permanecer en el anonimato?

En primer lugar, porque la Ley de Propiedad Intelectual lo permite. Según su artículo 14.2, corresponde al autor el derecho moral de determinar si la divulgación de una obra ha de hacerse con su nombre, bajo seudónimo o signo, o anónimamente. A su vez, el artículo 6 indica que “cuando la obra se divulgue en forma anónima o bajo seudónimo o signo, el ejercicio de los derechos de propiedad intelectual corresponderá a la persona natural o jurídica que la saque a la luz con el consentimiento del autor, mientras éste no revele su identidad”.

Por lo tanto, es un derecho de los autores usar un seudónimo y permanecer en el anonimato, por lo que la titularidad de derechos sobre una obra no tiene por qué verse entorpecida por ello. En el caso de Banksy, parece que lo está consiguiendo.

Existen, sin embargo, varias teorías sobre su identidad. Las que más credibilidad han tenido durante los últimos años han sido que se trataba del cantante del grupo Massive Attack, Rober del Naja, el dibujante y miembro del grupo Gorilaz, Jamie Hewlett, Robin Gunningham, un artista de Bristol, donde aparecieron los primeros grafitis, o un colectivo de varios artistas. Pero el hecho es que no se sabe a ciencia cierta quién es, y aunque tenemos contactos en Bristol que podrían ayudarnos a solventar este misterio si nos lo propusiésemos, preferimos respetar la voluntad del autor o autores.

 

  • ¿De verdad no gana nada Banksy por la explotación de su obra?

En segundo lugar, Banksy también es famoso por estar en contra de los derechos de autor y haberse burlado a menudo de ellos. En su libro Wall and Piece de 2006 dijo que los derechos de autor, o copyright ©, son para perdedores y que ‘cualquier imagen en un anuncio que esté en un espacio público que no te da la opción de decidir si lo quieres ver o no, es tuyo, reutilízalo, transfórmalo.’

Hemos de decir que esta idea no es originalmente suya. De hecho, muchas leyes de Propiedad Intelectual contienen la ‘excepción de panorama’, que permite tomar, reproducir y distribuir fotografías de cualquier obra que esté permanentemente ubicada en un sitio público sin infringir los de derecho de autor. Este tema ya lo analizamos en octubre de 2018 en nuestro post “Protección de la imagen de un edificio: ¿derechos de autor, marca, diseño? ¿quo vadis?”, donde, entre otras cuestiones, comentamos la capacidad de las marcas que incluyen imágenes de edificios famosos para controlar el uso de las fotografías que cualquiera pueda hacer de sus fachadas.

Pero más allá de la discusión sobre si en algunos países sus grafitis pueden usarse libremente por cualquiera en base a la excepción de panorama, lo cierto es que, en honor a sus principios Banksy deja que el público pueda descargarse de forma gratuita de la página web oficial que le representa, https://pestcontroloffice.com, imágenes de cualquiera de sus obras. La única limitación es que estas imágenes no se usen con fines comerciales. A continuación, un fragmento de esta web que refleja sus principios:

“Banksy doesn’t do merchandise. So weirdly, if something looks like a ‘Banksy product’ it almost certainly isn’t.”

Banksy 1

“You are welcome to use Banksy’s images for non-commercial, personal amusement. Print them out in a colour that matches your curtains, make a card for your gran, submit them as your own homework, whatever.

But neither Banksy or Pest Control licence the artist’s images to third parties. Please do not use Banksy’s images for any commercial purpose, including launching a range of merchandise or tricking people into thinking something is made or endorsed by the artist when it isn’t. Saying “Banksy wrote copyright is for losers in his book” doesn’t give you free rein to misrepresent the artist and commit fraud. We checked.”

La web también afirma que cualquier producto de merchandising por el que hayas pagado que tenga la imagen de uno de sus grafitis no es un auténtico ‘Banksy’, ya que él nunca ha autorizado a nadie el uso para este tipo de explotación comercial (si bien esta afirmación podría cuestionarse en base a la ‘excepción de panorama’ antes mencionada, que legitimaría el uso de las obras expuestas de forma permanente en lugares públicos). Las únicas tarifas indicadas son las del proceso de verificación de la autenticidad de cierto tipo de obras como láminas o dibujos hechos por Banksy… que no es necesario pagar si lo que tienes es una falsificación.

Pero ¿no es la afirmación de que no explota económicamente sus derechos de autor un mito que quizás debemos analizar con cierto escepticismo, como el de la fórmula secreta de la Coca-Cola? En su libro Wall and Piece ya citado, se indica que existen derechos de autor (identificados con el signo ©) sobre su ya famosa frase “Copyright is for losers”, sobre la cual, además, reclama derechos de marca (lo que indica con el signo TM). Ejerce también su derecho moral a ser identificado como autor del libro, el cual no se distribuye gratuitamente por la calle y se ha de comprar (aunque entendemos que esto puede haber sido una exigencia de su editor).

Banksy 2

Sus únicas fuentes de ingresos parecen ser la venta de láminas originales (que él siempre ha realizado a precios razonables o de forma muy limitada), lo recaudado por sus películas, las entradas de su parque temático Dismayland (aunque solo estuvo abierto durante 36 días entre agosto y septiembre de 2015 y fue más una parodia de Disneyland que un proyecto real), o el hotel que mira al muro que separa la parte palestina de Israel en la ciudad de Belén, que contiene varios de sus grafitis.

La venta de los grafitis en sí también genera abundantes beneficios si uno consigue ‘arrancar’ el pedazo de pared sin estropearlos y venderlos, aunque estos podrían corresponder, en su caso, no a Banksy, sino al ¿afortunado? dueño del edificio donde éste hizo la pintada.

Pero si Banksy no vende nada, entonces son otros los que lo hacen sin que éste lleve a cabo campañas generalizadas para luchar contra estas falsificaciones. Su postura parece deberse tanto a sus convicciones artísticas de carácter anticapitalista, como quizás al hecho de que una demanda por infracción de derechos de autor le podría obligar a desvelar su identidad o como mínimo podría poner en peligro su mítico anonimato.

 

  • Nulidad de las marcas Banksy

Quizás por ello, desde 2014 Banksy ha registrado como marca sus principales dibujos en varias jurisdicciones. Para mantener su anonimato, las marcas están registradas a nombre de la empresa Pest Control Office Limited, con la que está vinculada, que podría ejercitar los derechos que estos registros confieren sin necesidad de acreditar la autoría de los logos que componen las marcas y arriesgar desvelar la identidad del artista, lo que, según Banksy, le resultaría más difícil en el caso de los derechos de autor.

Las marcas están registradas para todo tipo de productos y servicios (algunas de ellas tienen protección en las Clases 2, 9, 16, 18, 19, 24, 25, 27, 28, 41 y 42) lo que da a Banksy la oportunidad de impedir la explotación de sus obras en relación a todo tipo de productos, aunque hasta la fecha no lo haya hecho, al menos de una forma sistemática.

Sin embargo, esta estrategia puede haber llegado a su fin. En marzo de 2019 la empresa de postales británica Full Colour Black Limited solicitó la nulidad de una de sus marcas de la Unión Europea, la número 012575155, que representa al famoso lanzador de flores

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El motivo de la nulidad alegado es que la solicitud se presentó de mala fe, ya que no buscaba cumplir la función que es propia de las marcas, esto es, identificar el origen comercial de unos productos y servicios y permitir que los consumidores los distingan de otros. Por el contrario, su único objetivo fue simplemente impedir el uso de este dibujo por otros, sin por otra parte hacer ningún esfuerzo con cumplir con la obligación de uso de la marca establecido por la ley.

La Oficina de la Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) así lo entendió en septiembre del año pasado. Primero, no obstante, dejó claro que Banksy puede despotricar todo lo que quiera de los derechos de propiedad industrial e intelectual, y no por eso pierde la posibilidad de ejercerlos en su beneficio cuando lo estime conveniente. Pero el motivo de la nulidad no es ése, sino haber solicitado la marca únicamente para conseguir un derecho en exclusiva sobre los mismos.

Que el único propósito de una solicitud de marca sea tratar de evitar que la competencia pueda usar un signo -eliminando así la competencia- pero sin una intención real de usarlo, no está permitido por la ley ya que no se corresponde con las funciones propias de las marcas: permitir a los consumidores identificar el origen comercial de unos productos y servicios disponibles en el marcado. En el caso del lanzador de flores, esto quedó demostrado por no haber hecho Banksy, durante años, ningún esfuerzo de buena fe por usar este dibujo en relación con los productos y servicios de las clases que designa, ni por impedir su uso no autorizado. Por lo tanto, según la EUIPO estamos ante un registro solicitado de mala fe, que debe declararse nulo.

Aplicando este criterio, ninguna de las marcas de Banksy solicitadas con la misma finalidad es válida, y cualquiera podría vender libremente productos que incluyan sus grafitis (lo que, como atestigua mi camiseta ¿falsa? ya está ocurriendo) si aplicamos el principio de ‘libertad de panorama’, o si Banksy prefiere no ejercer sus derechos de autor en aquellos países donde este no esté vigente.

Tras todo esto, no queda del todo claro si los derechos de autor son para perdedores o no, pero sí que resulta muy difícil vivir la vida siendo fiel a tus principios.

Alberto García López, febrero 2021

RMA, Romaní Martínez Alner

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