CULTURA DE LA REPARACIÓN VS OBSOLESCENCIA PROGRAMADA. ¿Por qué no una excepción general de reparación?

 

absolescencia

manifiesto de autoreparacion BANER

La pregunta sobre una posible “excepción de reparación”, aplicable de forma general a todos los derechos de Propiedad Industrial e Intelectual (PI en adelante), solo pretende ser una incitación al debate que, en nuestro caso, surge a raíz de un comentario en el blog The IPkat en relación a esta cuestión y una reciente charla de una colega acerca de los ‘Derechos de diseño y competencia en el mercado de las piezas de recambio’.

A modo de simple reflexión, y por tanto sin pretender abordar un análisis del tema, es evidente que la cuestión trasciende lo simplemente jurídico deviniendo claramente una opción de política legislativa cuando no, abiertamente, una cuestión política en toda regla.

En nuestro derecho la única excepción que de forma explícita se refiere a esta tensión (entre el  llamado “derecho a reparar” y los derechos de PI), es la denominada “cláusula de reparación” prevista en las disposiciones transitorias incluidas en el art. 14 de la Directiva 98/71/CE sobre dibujos y modelos, el art. 110 del Reglamento 6/2002 y la disposición transitoria tercera de nuestra Ley de 20/2003 de Diseño Industrial, según la cual el titular del diseño no podrá impedir su uso/explotación por terceros cuando se refiera a componentes de un producto complejo que se utiliza para devolverle su apariencia inicial, esto es, para repararlo.

La existencia de este límite o excepción al derecho de diseño no parece que sea algo evidente como ilustra el hecho de que no esté previsto para otros derechos de PI y que, incluso en el caso del diseño, no esté reconocido en todos los países de la UE.  La propia antigüedad de esa disposición transitoria, incluida en la Directiva de 1998 tras un largo tira y afloja, demuestra que es un debate que sigue abierto no obstante el tiempo transcurrido. De hecho la aplicación de esta excepción  a las llantas de automóviles ha sido objeto de una cuestión prejudicial resuelta por el Tribunal de Justicia de la UE en Sentencia de 20/12/2017

En todos estos años no hay duda de que los derechos de PI se han visto reforzados en muchos aspectos, sin que los movimientos en su contra, tanto en el mundo de las patentes, como en el de los derechos de propiedad intelectual, hayan conseguido cuestionar su importante papel en la economía actual de los países desarrollados.

Sin embargo, al mismo tiempo, en estos mismos países se ha desarrollado una fuerte conciencia ecológica que se rebela contra el consumismo y que aboga por la reutilización (y, por tanto, la reparación) de todo aquello que pueda evitar tener que simplemente tirarse. Existen asociaciones a favor del “derecho a reparar”, algunas con un vistoso manifiesto por la “autoreparación”.

manifiesto de autoreparacion completo.png

En este contexto ¿sería justificable, defendible, aconsejable, el establecimiento de una excepción general a los derechos de PI que promueva y proteja el derecho a reparar?

Se trataría de extender una previsión como la incluida en la normativa de diseño a otras ramas, singularmente a las patentes y algunos derechos de propiedad intelectual. No parece, en cambio, que a priori tuviera mucho sentido (o justificación) en el ámbito de las marcas.

Es indudable que existen muchos intereses contrapuestos por lo que la solución no parece sencilla ni, desde luego, pacífica.

Podría ser defendible una excepción o limitación de este tipo respecto de los fabricantes de un producto en relación a los distintos componentes del mismo cuando tales componentes están protegidos por un derecho de IP que pertenece al mismo fabricante, lo que, por ejemplo, permitiría acudir al mercado secundario de piezas de recambio para poder substituir (reparar) el componente de una lavadora o cualquier otro producto imaginable. Sin embargo la cosa puede devenir injustificada o poco razonable si los derechos sobre ese componente pertenecen a un tercero (proveedor del fabricante del producto complejo) que, en pura lógica, también ha de poder hacer valer su derecho de exclusiva en el mercado secundario de la reparación.

La multiplicidad de supuestos e intereses y los evidentes efectos que en determinados sectores podrían tener unas disposiciones de este tipo hacen difícil imaginar que puedan prosperar con facilidad por mucho que socialmente se reproche cada vez más el antes casi inocuo “usar y tirar”.

En este contexto, con tanta multiplicidad de perspectivas, es donde siempre resultan especialmente útiles instituciones jurídicas flexibles, como la doctrina norteamericana del  “fair use” en el ámbito de la propiedad intelectual que, mutatis mutandi, podría servir para satisfacer esta nueva necesidad social y política.

fair use

Comments are closed.