¿CUÁL ES EL VERDADERO ALCANCE DE PROTECCIÓN DE LAS DENOMINACIONES DE ORIGEN? (II)

glen

Hace unos meses dedicamos un post de nuestro blog a analizar el alcance de protección de las Denominaciones de Origen Protegidas/Indicaciones Geográficas Protegidas en la actualidad, y entre otros supuestos, comentábamos las conclusiones del Abogado General de la UE de fecha 22 de febrero de 2018 en el asunto C-44/17, sobre el uso del término “Glen” aplicado a un whisky alemán y discutido por parte de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) “Scotch Whisky”. “Glen”, recordábamos, es una palabra de origen gaélico que significa «valle estrecho», siendo práctica habitual que las destilerías de “Scotch Whisky” indiquen el nombre del “glen” en que se ubican (de ahí también la multitud de marcas de Whisky integradas por dicho vocablo).

Pues bien, poco después, 7 de junio de 2018, el Tribunal de Justicia de la UE dictó sentencia resolviendo la cuestión prejudicial planteada, en la que, siguiendo en su casi totalidad lo previamente señalado por el Abogado General en aquellas conclusiones, disponía que:

1)      El artículo 16, letra a), del Reglamento (CE) nº 110/2008 relativo a la protección de las indicaciones geográficas de bebidas espirituosas, debe interpretarse en el sentido de que para considerar que existe un «uso comercial indirecto» de una indicación geográfica registrada, es preciso que el elemento controvertido se utilice en una forma idéntica a dicha indicación o similar desde el punto de vista fonético o visual. En consecuencia, no basta con que dicho elemento pueda suscitar en el público al que se dirige algún tipo de asociación con la referida indicación o con el área geográfica a que se refiere.

2)      El artículo 16, letra b) debe interpretarse en el sentido de que, para considerar que existe una «evocación» de una IGP registrada, se debe apreciar si la visión de la denominación controvertida lleva al consumidor europeo medio, normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz, a pensar directamente, como imagen de referencia, en la mercancía que se beneficia de la IGP. De no existir, en primer término, similitud fonética o visual entre la denominación controvertida y la indicación geográfica protegida ni, en segundo término, una incorporación parcial de dicha indicación en la denominación, el órgano jurisdiccional deberá tener en cuenta, en su caso, la proximidad conceptual entre la referida denominación y dicha indicación. Además, continúa el Tribunal, para considerar que existe tal «evocación» no es preciso tener en cuenta el contexto que rodea al elemento controvertido ni, en particular, el hecho de que este vaya acompañado de una precisión acerca del verdadero origen del producto de que se trate.

3)      El artículo 16, letra c) debe interpretarse en el sentido de que para considerar que existe una «indicación falsa o engañosa», no es preciso tener en cuenta el contexto en el que se utiliza el elemento controvertido, recordando que “si pudiera autorizarse el uso de una indicación falsa o engañosa debido a la información suplementaria que la acompaña y que se refiere, en particular, al verdadero origen del producto de que se trate, esta disposición perdería su efecto útil.”

Ahora y para cerrar el círculo, hemos conocido que el Tribunal de Hamburgo que remitió en su día la referida cuestión prejudicial, acaba de pronunciarse sobre el fondo del asunto (en una sentencia todavía susceptible de ser apelada), dando la razón a la Scotch Whisky Association (SWA) . Concluye el Tribunal en su sentencia que el uso del mencionado término “Glen” en un whisky producido en Alemania es una indicación engañosa que puede llevar al consumidor a dudar acerca de cuál es su origen (y ello con independencia de que en el propio producto se indique claramente que se ha producido en Alemania, o de que aquel vocablo se acompañe además del signo “Buchenbach”), por cuanto entiende que para el consumidor medio europeo, razonablemente bien informado, atento y perspicaz, la presencia de aquel término le lleva indefectiblemente a pensar en el whisky escocés. De forma que entiende concurrente la aplicación al caso del art. 16.c) del Reglamento pero no así ni el apartado a), pues considera lógicamente que “Glen” no se parece ni fonética ni visualmente a la misma IGP ni se asocia suficientemente con ella, ni el apartado b) del propio precepto, considerando además que tampoco evoca directamente la IGP al no concurrir la necesaria semejanza conceptual que permitiría sostenerla.

Se compartan o no estas conclusiones, la realidad es que, de momento, no podrá haber un whisky “glen” alemán, y la SWA ha mostrado públicamente su satisfacción con la sentencia.

En definitiva y si bien habrá que estar siempre al caso concreto y a las circunstancias concurrentes, podemos muy bien afirmar que la protección de las DOP/IPG goza de muy buena salud y con un alcance nada desdeñable.

To be continued…

 

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