¡SORPRESA, SORPRESA! ALCANCE TERRITORIAL DEL USO DE UNA MARCA DE LA UNIÓN EUROPEA. ¿UN SOLO PAÍS ES SUFICIENTE?

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Así es, pues no de otro modo puede reaccionarse frente a la reciente sentencia del Tribunal General de la Unión Europea de 15 de noviembre en el asunto T‑831/17.

A grandes rasgos se trata de una sentencia que conoce de una acción de caducidad por falta de uso de una Marca de la Unión Europea titularidad de un importante laboratorio farmacéutico y con relación a un medicamento para tratar dolencias en el aparato locomotor.

Y simplificando y entre otras consideraciones que no son objeto de este análisis, acaba por sancionar que el uso serio (convenientemente acreditado) de una marca en un solo Estado miembro es suficiente para considerar que concurre un tal uso en la Unión Europea, de suerte que se impide su caducidad por no uso y se mantiene en vigor su registro. La sentencia también aborda otras interesantes cuestiones como qué debe entenderse por uso de la marca «en una forma distinta a como está registrada», que no vamos a tratar ahora.

Si bien el Tribunal añade que no pueden hacerse declaraciones generales aplicables a todos los casos y que siempre deberá atenderse a las circunstancias concurrentes en cada caso y a las pruebas que se aporten, en el supuesto que nos ocupa acaba por dar carta de naturaleza al uso en un único Estado miembro, a la sazón Hungría. En este sentido, entre otras resoluciones se refiere a la sentencia del TJUE de 19/12/2012 que resuelve la cuestión prejudicial planteada  en el caso Leno Merken (C‑149/11), cuyas conclusiones hace suyas. Como allí, admite que las fronteras del territorio de los Estados miembros no son un factor que debe tomarse en consideración a la hora de determinar si existe «un uso efectivo en la UE», y que en cualquier caso es razonable esperar que  la marca de la Unión Europea deba ser utilizada en un territorio más amplio que el de un solo Estado miembro, si bien añade a continuación que no puede descartarse la posibilidad de que en determinadas circunstancias el mercado de productos o servicios de una determinada marca de la Unión pueda circunscribirse al territorio de un único Estado.

La expresada sentencia no va a contribuir a despejar las dudas en un ámbito, el del uso de las marcas, ya de por sí complejo por la imprescindible carga probatoria que supone. Y tales dudas no son para nada buenas para la necesaria seguridad jurídica que los operadores precisan.

¿No se sigue dando con esta sentencia una grave estocada a los sistemas subsistentes de marcas nacionales? ¿Qué interés puede tener mantener una marca nacional cuando con el uso de una marca de la Unión Europea en el país de que se trate es suficiente? ¿No parece contradecir esta sentencia el claro ámbito supranacional que subyace en el sistema de marcas de la Unión Europea, cuando precisamente se han querido mantener las marcas nacionales por el diferente alcance territorial de unas y otras?

En cualquier caso habrá que estar atentos a cómo evoluciona la jurisprudencia del Tribunal de Justicia en otros casos que puedan plantearse o están pendientes de resolución.

Pero de momento la prudencia seguirá siendo buena consejera.

 

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