¿CUÁL ES EL VERDADERO ALCANCE DE PROTECCIÓN DE LAS DENOMINACIONES DE ORIGEN?

 

dop

La pregunta es sin duda relevante pues la normativa europea aplicable (Reglamento (CE) nº 510/2006 del Consejo, de 20 de marzo de 2006, sobre la protección de las indicaciones geográficas –IGP- y de las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios –DOP-) y la Jurisprudencia hasta el momento dictada por el Tribunal de Justicia de la UE (sentencias de 18 de septiembre de 2015 en los asuntos T-387/13 y T-359/14, confrontando la IGP “Café de Colombia” y las marcas “Colombiano House” y “Colombiano Coffee House”, o la sentencia de 21 de enero de 2016 dictada en el asunto C-75/15 respecto de la DOP “Calvados” y la marca “Verlados”) permitían poder afirmar que las DOP/IGP gozaban de una protección amplísima, que iba incluso más allá que la de las marcas registradas, pues incluso se las protegía frente a términos no ya similares sino evocadores de la propia DOP.

Sin embargo, dos recientes sentencias del TJUE han venido a corregir la línea seguida hasta ahora, delimitando y mejor precisando el alcance de protección de aquellas DOP e IGP y estableciendo con mayor claridad sus limitaciones.

Todo empezó con la Sentencia de 14 de septiembre de 2017 dictada en el asunto C-56/16 en la que se señala que la DOP “Porto” no puede impedir el registro de la marca “Port Charlotte” para whisky, pues considera que la marca ni se aprovecha de la reputación de la DOP ni evoca suficientemente a la DOP en el sentido prevenido en el Reglamento, faltando en ambos supuestos el requisito exigido de “asociación”. En este sentido, considera que la citada marca, al estar compuesta por el término “port” y el nombre “Charlotte”, será percibida como una unidad lógica y conceptual por el público pertinente en el sentido de que hace referencia a un puerto, a saber, un lugar situado al borde del mar o de un río, al cual va asociado un nombre, que constituye el elemento más importante y más distintivo de la marca discutida. Por ello concluye que el público pertinente no percibirá, en ese signo, una referencia geográfica al vino de Oporto. Añade además el Tribunal que el régimen de protección de las DOP y las IGP en el sector vitivinícola tiene un carácter uniforme, exclusivo y exhaustivo y que el Derecho de la Unión se opone por tanto a que a las IGP tengan un régimen de protección nacional.

Y ha venido a confirmarse, primero, con la sentencia de 20 de diciembre de 2017, en el asunto C-393/16, que permite el uso de la expresión “Champagner sorbet” aplicada a helados a pesar de la acción contra dicho uso entablada por la DOP “Champagne”, y segundo, con las conclusiones del Abogado General de fecha 22 de febrero de 2018 en el asunto C-44/17, sobre el uso del término “Glen” aplicado a un whisky alemán y discutido por parte de la IGP “Scotch Whisky”

En efecto, en la indicada sentencia, y aunque el producto al que se une la expresión “Champagner sorbet” no es un vino espumoso elaborado siguiendo los métodos de la DOP “Champagne”, como sea que incorpora entre sus ingredientes una cantidad suficiente de tal vino espumoso que le dota de un característico sabor, aquella expresión será lícita siempre que no se considere que con ello acontece un aprovechamiento indebido de la reputación de la DOP, aprovechamiento indebido que además no concurre aquí ya que el sabor de dicho producto viene generado principalmente por la presencia del champán en su composición. Añade el Tribunal que no concurriría tampoco la evocación prohibida por el Reglamento.

Por su parte, el Abogado General en sus referidas conclusiones, se pronuncia sobre el alcance de las infracciones denunciadas (esto es, si hay un uso comercial indirecto y una evocación de dicha indicación geográfica, así como una indicación falsa o engañosa, prohibidos, respectivamente, por las letras a), b) y c) del artículo 16 del Reglamento n.º 110/2008). Y viene a sentar que el término “Glen” (palabra de origen gaélico que significa «valle estrecho», siendo una realidad que muchas de las destilerías de “Scotch Whisky” indican el nombre del “glen” en que se ubican) ni forma parte de la denominación de la IGP “Scotch Whisky” (por lo que ni siquiera es similar a la misma), ni tampoco es un término que para el consumidor europeo se asocie fácilmente o evoque directamente a la IGP no dándose tampoco una suerte de semejanza conceptual que lleve a dicho consumidor a pensar directamente en la propia IGP escocesa, aunque en última instancia corresponderá al Tribunal nacional apreciarlo. Finalmente, señala el Abogado General que para caracterizar la existencia de una «indicación falsa o engañosa que pudiera dar una impresión falsa sobre el origen» del producto de que se trata, no procede tomar en consideración la información adicional que figura junto al signo controvertido en la designación, presentación o etiquetado del producto de que se trate, en particular, las referidas a su verdadero origen (en este caso, alemán). Evidentemente el TJUE no tiene por qué seguir la opinión del Abogado General, pero es habitual que no se separe mucho de su criterio, por lo que es muy probable que acabe por sancionar en similar sentido.

De ello cabe colegir la conveniencia de analizar caso por caso y evaluar debidamente las circunstancias concurrentes antes de oponerse al registro de una marca en base a una DOP o IGP pues un paso en falso puede ser a veces tremendamente perjudicial por el efecto llamada que puede provocar en los competidores.

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