LO VES, LO VES, YA NO LO VES

  CROCSMAFIA

 

Durante el mes pasado hemos tenido conocimiento de dos sentencias relacionadas con derechos de propiedad industrial que han tenido una prolífica repercusión en medios de comunicación no especializados. Nos estamos refiriendo a la sentencia de Tribunal General (Sala Novena) de 15 de Marzo de 2018 (Asunto T‑1/17) por la que se confirma la nulidad de la marca de la Unión Europea nº 005510921 “LA MAFIA SE SIENTA A LA MESA” y, por otro lado, a la sentencia del mismo Tribunal (Sala Séptima) de 14 de marzo de 2018 (Asunto T‑651/16) por la que se confirma la nulidad del diseño comunitario nº 000257001-0001 que protegía un conocido tipo de zuecos.

Si bien las dos resoluciones tienen un fundamento y motivación absolutamente diferente y sin ninguna relación, las dos sentencias, además de coincidir en un plazo temporal muy corto, tienen una serie de coincidencias de fondo de las que se puede sacar algunas conclusiones interesantes.

En ambos casos nos encontramos con derechos de propiedad industrial que protegen productos y servicios ampliamente consolidados en el mercado. Así, la marca cuya anulación se confirma identifica una cadena de restaurantes con una historia de más de 15 años y más de 40 restaurantes repartidos por España y que cuenta con registros, por ahora, válidos en España. Y, por su parte, el registro del diseño comunitario se refiere a un calzado que, desde hace años, ha logrado un gran éxito comercial y cuyo titular, goza de otros registros a nivel de la Unión Europea.

Además, estas sentencias sin duda tendrán un efecto en un doble plano:

  • En la esfera del titular de los derechos anulados, que ve como al menos una parte de sus derechos de exclusiva se esfuman.
  • En la esfera de sus competidores, para los que ciertas barreras pueden haber desaparecido o potenciado ciertos puntos débiles

Ello no obstante, y sin conocer ni mucho menos la situación de los titulares registrales, nos atrevemos a decir que estos “varapalos” judiciales no van a suponer el final de una actividad empresarial sino que obligará a sus titulares a adaptar su estrategia empresarial a esta nueva situación.

En un caso, se trata de una cadena de restaurantes franquiciados en los que la existencia de una marca que licenciar resulta esencial. Quizás esta resolución puede condicionar decisiones de expansión internacional … Y respecto del calzado, el debilitamiento de un derecho de exclusiva sobre la forma en sí del zueco puede llevar, por ejemplo, a una potenciación de la marca independiente del producto ampliando el tipo de calzados a los que se aplica la marca.

Con esta reflexión, lo que queremos poner de manifiesto es que estos casos pueden ser un ejemplo de que los diferentes derechos de propiedad industrial no son el fin sino un instrumento de la actividad empresarial que permite a sus titulares incrementar su capacidad competitiva. Pero, como cualquier otra capacidad, habitualmente ni es eterna ni es invulnerable. Lo importante es conocerlos bien, ser conscientes de sus puntos débiles y fortalezas y protegerlos, utilizarlos y defenderlos desde ese conocimiento. ¡¡Ah!! Y siempre, tener preparada una alternativa. Al fin y al cabo, los derechos de propiedad industrial no son tan diferentes de otros instrumentos competitivos, ¿no?

 

 

 

 

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